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El gobierno chino enloquece al decir que la reencarnación del Dalai Lama tendrá que ser aprobada por ellos

 

dalai0312En el colmo de la soberbia, el absurdo y su tradicional vocación represora, el gobierno chino aseguró que será el que tenga la última palabra sobre la reencarnación del Dalái Lama, después de que el líder espiritual del budismo tibetano asegurara que podría ser el último en llevar el título, recogió ayer la agencia oficial Xinhua.

“La reencarnación del Dalái Lama debe ser aprobada por el gobierno central, no por otros, ni siquiera por el propio Dalái Lama”, aseguró Zhou Weiqun, director del comité de Asuntos Religiosos y Étnicos del máximo órgano consultivo de China.

Sus declaraciones responden a las realizadas por el premio Nobel de la Paz en una entrevista con un programa británico a fines del 2014, durante la que señaló que puede no tener sucesor y consideró que “sería mejor” acabar con la tradición cuando ostenta el título alguien “bastante popular”.

Para Zhou, el Dalái Lama busca “captar la atención” del público en un momento en el que ha perdido influencia por la “estabilidad” en la que vive el Tíbet tras las revueltas del 2008, que dejaron 19 muertos, según la versión oficial, y más de 200, a juicio de los tibetanos. (I)

Ya en 2011 el gobierno chino había "prohibido" la reencarnación del líder tibetano. Calificada por los expertos como el acto de autoritarismo más absurdo de la historia, a la prohibición de Pekín se suman obstáculos como las acusaciones de espiar para China contra el joven Karmapa, de 25 años, tercero en la jerarquía del Budismo tibetano y figura clave en el proceso de sucesión del carismático lama.

"Los altos cargos del Gobierno comunista chino creen que muchos de los problemas que afrontan en el Tíbet desaparecerán cuando muera el XIV Dalai Lama. Están esperando a que fallezca", señaló a Efe Timothy Johnson, autor de "Tragedia en carmesí. Cómo el Dalai Lama conquistó al mundo pero perdió su batalla con China" (Nation Books, 2010).

China tiene un problema con el Tíbet desde que lo ocupara en la década de 1950: una etnia con una clara identidad formada por cinco millones de habitantes, con una lengua y una religión distinta que reconocen al Dalai Lama como líder espiritual, y político, incluso desde que se exilió a Dharamsala (India) en 1959.

Las políticas étnicas del régimen chino han tenido consecuencias como las revueltas tibetanas de 2008 y las uigures de 2009, con decenas y centenares de muertos civiles, respectivamente, y mientras el Dalai Lama ha cosechado apoyos internacionales en sus siete décadas de mandato, todo parece indicar que morirá fuera del Tíbet.

Ante su inminente muerte, el gobierno aconfesional chino defiende desde 2008 una "reencarnación con su permiso" antes que cualquiera de los intentos del lama por democratizar la elección de su sucesor.

"Los procedimientos de reencarnación tienen que cumplir las convenciones religiosas e históricas. Además, debe ser aprobada por el gobierno central", señalaba en un medio oficial Shingtsa Tenzinchodrak, uno de los budas vivientes en territorio tibetano adeptos al régimen chino.

"Lo cierto es que el partido gobernante quiere una nueva clase de lamas tibetanos leales a China y no al Dalai Lama. El Partido (comunista) quiere cortar los lazos entre los lamas del altiplano tibetano y el Dalai. No es algo nuevo, Pekín hace lo mismo con el Vaticano y sus prelados católicos en su territorio", señala Johnson.

Si bien el Dalai Lama ha sugerido, además de la votación, otras vías de reencarnación, en octubre los 150.000 tibetanos que viven exiliados en India, Nepal, EEUU y Europa votaron en primera ronda para reemplazar a Lobsang Tenzin, con el título religioso de Samdhong Rinpoche, como líder de la Administración Central Tibetana.

La segunda ronda está prevista para marzo y pondrá, una vez más, en duda, las acusaciones de Pekín de que el Dalai Lama es una figura heredada del feudalismo con el que acabó el ejército chino, además de un separatista, por reclamar mayor autonomía para el Tíbet.

El exiliado político más famoso del mundo ha dejado claro en los últimos meses que el próximo Dalai lama debe nacer y recibir preparación religiosa en un ambiente libre fuera de China.

En julio, Tenzin Gyatso cumplirá 76 años, y aunque parece gozar de buena salud, está claramente en el crepúsculo de su vida.

Aparte de la votación democrática, el famoso monje ha propuesto que, si se decide que la figura del Dalai debe continuar, se puede votar también a través de un consejo de ancianos lamas similar al del Vaticano; y no descarta que se escoja a una mujer.

Otra de las soluciones que baraja el popular lama es recurrir a la práctica esotérica llamada "madey tulku", mediante la cual el Dalai puede escoger una reencarnación mientras sigue con vida, "lo que le daría tiempo para prepararlo personalmente", dice Johnson.

De lo contrario, sería el tercero en la jerarquía tibetana, el Karmapa, quien se ocupará de buscar junto con otros sabios monjes la décimoquinta reencarnación cuando muera el Dalai, pero estos días afronta acusaciones de espiar para China.

Para la activista tibetana Woeser, el principal beneficiario del rumor es Pekín, "porque quieren sacar al Karmapa de India", donde el joven se refugió en 1992 al huir del Tíbet, considerado el lugar más espiritual del planeta.

Fuente: EFE y ABC

 
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